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La adversidad es parte intrínseca de cualquier negocio. En algún momento, todo emprendedor tendrá que afrontar una situación adversa.

La gestión de la adversidad no es solamente la entereza que una persona o una organización pueda tener ante un evento adverso, es decir, esa especie de dignidad con la que afronta un problema, “sino que la gestión de la adversidad comienza mucho antes de que se produzca el evento adverso. Así, las personas y las organizaciones que son más fuertes ante la adversidad son aquellas que han tomado medidas de prevención y que han diseñado sus estrategias intentando entender los escenarios desfavorables a los que se puedan enfrentar”, asegura.

Es cierto que hay eventos que no se ven venir como una pandemia, pero, incluso, una pandemia o un conflicto armado o cualquier evento de esa naturaleza, como evento claramente imprevisible, puede ser de alguna manera anticipado.

“Lo que una empresa puede hacer no es sacar una bola de cristal y anticipar eventos futuros, porque hay eventos que son absolutamente imprevisibles, pero lo que sí puede hacer es entender bien cuáles son sus procesos críticos y ver, independientemente del factor que afecte a esos procesos críticos, cómo puede actuar y cómo puede tener una capacidad de resistencia ante cualquier tipo de evento que afecte a esos procesos”, recomienda Aguilar.

Plan de contingencia.

En función del tipo de empresa que seas y de la actividad a la que te dediques, te puedes ver amenazado por unos riesgos u otros. Por ello, es importante tener como medida preventiva un plan.

Ese plan de contingencia también arrojará transparencia y confianza en caso de que tengas que negociar con terceros.

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Fuente: Emprendedores